Neiva

Con siembra de 32 mil árboles nativos, Neiva le apuesta a la restauración ecológica

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Un proyecto liderado por el Club Rotario Neiva Las Ceibas avanza en la recuperación de 20 hectáreas deforestadas en el Parque Natural Regional Siberia Ceibas. La comunidad, instituciones y aliados internacionales suman esfuerzos por un modelo ambiental replicable.

En las montañas del corregimiento Las Ceibas, al oriente de Neiva, un ambicioso proceso de restauración ecológica avanza con paso firme. Se trata del proyecto “Reconciliación con la Vida y el Medio Ambiente”, una iniciativa que busca transformar tres predios municipales degradados en un bosque nativo vibrante y biodiverso.

La propuesta, impulsada por el Club Rotario Neiva Las Ceibas, ya alcanza el 40% de su ejecución. En total, se proyecta la siembra de 32.000 árboles de especies autóctonas, con énfasis en variedades melíferas, fundamentales para el sostenimiento de polinizadores como las abejas.

“El objetivo es recuperar la cobertura vegetal y generar un impacto positivo en el ecosistema. Pero también queremos dejar una huella educativa y social”, explicó Carlos Alberto Muñoz, presidente del Club Rotario. Según detalla, el enfoque del proyecto está sustentado en la cocreación: un modelo en el que la comunidad local, técnicos, autoridades y organizaciones confluyen para construir soluciones conjuntas.

Bosques que renacen y comunidades que se fortalecen

Las veredas Motilón, San Miguel y La Plata son el epicentro de esta apuesta ambiental. Allí, líderes comunitarios han instalado viveros, cultivado plántulas y promovido espacios de formación. Alejandro Pérez, presidente de la Junta de Acción Comunal de San Miguel, resalta el valor de esta labor colectiva: “No solo recuperamos el bosque. También generamos empleo para nuestros vecinos, fortalecemos la organización social y sembramos conciencia en nuestros niños”.

Las especies que se están cultivando —entre ellas el roble, el arrayán, el arboloco, el chachafruto y los cedros— ya muestran crecimiento. Las plántulas superan los 50 centímetros y, para diciembre de este año, se espera haber completado la meta de siembra.

Además del impacto ambiental, el proyecto contempla una etapa posterior dedicada a la apicultura, que permitirá aprovechar el entorno recuperado para desarrollar emprendimientos productivos sostenibles.

Educación ambiental, otro eje clave

Más allá de la reforestación física, esta iniciativa le apuesta a una transformación cultural. Las actividades de formación en las escuelas rurales han abordado temas como el manejo adecuado de residuos, la importancia de los ecosistemas y la conservación del recurso hídrico.

“Estamos sembrando árboles, pero también futuro”, reflexiona Pérez. “Con cada niño que entiende por qué no debe talar, estamos garantizando una generación más consciente”.

Apoyo internacional y modelo replicable

Uno de los factores que ha fortalecido esta propuesta es su proyección internacional. Al estar inscrito en la plataforma de Rotary Internacional, el proyecto ha recibido respaldo de clubes de Canadá, Estados Unidos e India. Esta articulación ha facilitado recursos económicos, técnicos y visibilidad en otros países.

“El interés que ha generado fuera del país demuestra que este tipo de proyectos tienen un alcance global”, sostiene Alberto Trespalacios, otro de los miembros del Club Rotario local.

El costo estimado del programa es de aproximadamente 200 millones de pesos, financiados en su mayoría por Rotary y aliados internacionales.

Un modelo de gestión colaborativa

La articulación institucional ha sido otro pilar del éxito. La Alcaldía de Neiva aportó los terrenos, la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM) hace seguimiento técnico, y entidades como la Secretaría de Medio Ambiente y Parques Nacionales contribuyen con jornadas pedagógicas.

Además, el proyecto ha contado con el respaldo de empresarios locales y medios de comunicación, que han ayudado a difundir sus avances y movilizar apoyo ciudadano.

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